El agua, uno de los elementos más
importantes de la naturaleza, y un claro ejemplo a seguir. Si la observamos
podemos obtener una filosofía de vida muy poderosa, como si el agua no solo nos
diera la vida sino un instrumento para guiarnos a lo largo de esta. El mítico
Bruce Lee nos dio la recomendación de ser como el agua con su explendida cita: “Be
water my friend.” ¡y qué razón tenía! Son por motivos muy sencillos a la par que
potentes.
El agua fluye en su estado líquido,
se adapta a cualquier recipiente y a mayor escala a cualquier terreno. Con este
principio extrapolado a una filosofía de vida significa que ante una situación
debemos de ser capaces de adaptarnos a ella. Este principio es muy importante
ante los cambios, ese fenómeno que tanto nos asusta a veces, porque si fluimos
con la situación cambiante, nosotros nos adaptaremos al cambio, o al menos
podremos llevarlo mejor.
El agua por otro lado es
persistente, gota a gota, lluvia a lluvia hace desaparecer montañas, y todo
ello para dejarse caer y encontrar su camino. Que menos que nosotros hagamos lo
mismo, seamos persistentes con nuestras metas y consigamos llegar a ella.
El agua nutre, hidrata, da vida a
los seres. Hagamos lo mismo, llenemos a los demás con vitalidad, ayudémosles y
al igual que la naturaleza purifica el agua, a nosotros también nos purificará
la acción de ayudar
A partir de todo esto creo que solo
queda decir que seas como el agua amigo.